Home

Me puse a pensar en cuando por alguna razón en la vida se da una respuesta negativa. Ya sea que alguien le dice “no” a alguien por cualquier situación a alguna pregunta o propuesta, o que algo que se quiere realizar no se puede hacer por “x” o “y” razón. Muchas veces somos muy malos para reaccionar a esto de recibir “no” como respuesta. Hay personas que no aceptan un no. Hay otras personas que ya están tan acostumbradas a recibir un no como respuesta a casi todo, que sencillamente ya no se animan a proponerle algo a la vida porque la respuesta muy probablemente según su juicio será no. No pude evitar relacionarme con lo que mi mente estaba pensando, porque tanto yo como cualquiera, ha recibido un no como respuesta en más de alguna ocasión. ¿Qué hace al no tan difícil de ser aceptado? o ¿qué hace al no tan poco deseado? ¿¡y hasta a veces temido!?. Podríamos ver el fenómeno como cuando vamos en la calle, y por alguna razón el carro que está frente a nosotros no se ha puesto las pilas para avanzar cuando le tocaba, y por lo mismo, el semáforo en verde se va antes que nosotros y el rojo llega para frenar nuestro avance. ¡Qué mal! -decimos-, o al menos sería bueno que dijeramos sólo eso. A algunos les viene a la mente criticar al conductor o irrumpir en alguna muestra de molestia. ¿Por qué no se apuró? -nos preguntamos-. Atreviéndonos a ir un poco más allá, detrás de nuestra molestia, está un sentimiento de rechazo con respecto a detener nuestro avance en el camino. El sentimiento es así porque asumimos que lo que tenemos que estar haciendo es avanzar en vez de estar parando. Obviamente si vamos tarde, nunca vamos a pensar que qué bueno que nos detuvimos. De igual manera, vayamos con o sin tiempo, siempre es una molestia detenerse. ¿Por qué NO sigo avanzando si eso es lo que debo estar haciendo?. Ahora, esto hace total sentido si solamente pensamos en nosotros mismos. Estaríamos obligados a pensar de esta manera, o sea con una negativa al no, si el razonamiento se queda de esta forma, pero no es así. Si nos mudamos del marco de referencia del yo y ampliamos nuestra visión un poco, nos damos cuenta que el deternos significó volver a avanzar para alguien que está en la calle perpendicular a la nuestra. Si trasladamos el razonamiento que hemos venido tejiendo a el conductor de esta otra calle, creo que hasta deberíamos expander nuestras fronteras e ir en vez de al rechazo del no, a la espera del si. Esta persona, que por alguna extraña razón le quiero llamar Realidad, está en un estado mental y emocional más allá del rechazo del no; está esperando que su avance sea retomado. Realidad ha pasado de estar reacia al no, a esperar poder continuar el avance. Su forma de pensar -a la fuerza o no, dependiendo de ella-, ha ido aceptando el no y ha ido traduciendo su aceptación en una espera…nza. Espera a que se pueda continuar con algo que, aunque no es en el tiempo ni la forma en que se tenía pensado, se pueda lograr. Y aquí es a donde debemos llegar. El no, por lo tanto, no es una privación sino un llamado a esperar o redireccionar o reformar o transformar. Creo que es interesante cómo una respuesta tan controversial, si se trata con propiedad, puede volverse clave y hasta beneficiosa en lo que llamamos vida y las decisiones y el camino de la misma. ¿Por qué no?… esta pregunta ha de llevarnos a analizar, a repensar, a perseverar o a deternos. Esta pregunta ha de llevarnos, luego de ver lo sucedido,.. hasta a dar gracias a Dios.. por el no.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s