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“Añadir nueva entrada”. Así dice el menú aquí en las opciones de wordpress en la parte superior de la casilla en donde uno escribe los títulos de lo que sea que uno vaya a publicar en su blog. Pensando un poquito y obviamente sin tener algo específico que escribir (¿¿¡quién escribe sobre el título de una opción de una página de internet si tiene algo mejor que escribir!??), se me ocurría que si le dieramos el peso a lo que dice allí, cada entrada que se publicara tendría un sentido bastante valioso. Sucede que he estado escaso de palabras y aunque me he acercado al blog varias veces y he empezado a escribir algo, no he podido terminarlo, a veces por carencia de sentido y otras veces por carencia de palabras. Si lo pongo en otras palabras, he estado esperando por añadir una nueva entrada de algo en mi vida. De alguna forma he sentido que algo me falta, que algo no está bien. ¡Bienvenido al mundo! podría decirme cualquier persona promedio. De alguna manera esto me consuela, aunque si le doy otra vuelta al pensamiento, creo que no. ¿Qué me ha estado faltando? ¿Qué necesito? … ¿quién soy? hehe. Casi sonaba a una crisis existencial. Pero no. Tal vez he estado pensando que muchas veces hay cosas que sencillamente en la vida, nunca paramos de necesitar. Estaba leyendo sobre algunos pensadores y cómo ellos lograron conciliar ciertos pensamientos y formas de ver la vida con la realidad de la vida misma y así, fueron notorios en cuanto a lo que el pensamiento y conocimiento humano se refiere. Muchas veces algunos empezaban desde su realidad y de allí a través de su genio tejían con palabras paridas de pensamientos y armaban un sistema ideológico sólido. Otros, si bien influidos por su realidad y la forma de interpretarla, empezaban más bien por el conocimiento de ellos mismos, y de allí, del interior de ellos, partían para formular ciertas ideas y argumentos de lo que ellos concebían como realidad. Algunos estaban en lo correcto y otros, no tanto, pero si algo puede decirse de ellos, es que estaban tratando de pensar y de hacer algo con respecto a sea lo que fuera que los motivara.

Algo que he aprendido a valorar más y más al adentrarme en la consciencia de la realidad, es que no podemos y no debemos pasarla por alto. En cierto sentido sería mejor hacer algo y trastornarlo todo que sencillamente no hacer nada. Cada vez más nuestras actividades sociales e individuales nos desconectan de la realidad que nos abraza. Acabo de ver un documental en la televisión sobre la pobreza y violencia en Guatemala,.. el estómago suena, creo que hoy es dos por uno en dominos, o tres por uno en pizza hut, vamos a ver si ya se puede pedir por internet. Interesante ¿no? Podemos de hecho ver la realidad más cruda, y aún así seguir desconectados de ella. A veces tenemos que esperar hasta que exista un ente que nos marque, para que así la realidad sea tatuada en nuestros corazones y no podamos escapar por algún estigma mental o psicológico. ¿Debemos esperar este suceso? ¡Si! ¡No! Tal vez. Lo que si es cierto es que no podemos caminar sin ver por dónde. El camino es el camino, si me caigo, me levanto, no me quiero volver a caer con lo mismo. Hasta cierto punto, el éxito del ser humano contemporáneo es el haber sido capaz de adormecerse a si mismo. Ya no le importa si se confunde con lo mismo, porque ahora hay drogas ilusorias que, aunque me vuelva a tropezar, ya no lo siento, o al menos dan la ilusión de no sentir, aunque después vea que en vez de un raspón nos ganamos una amputación. Que bueno si me doy cuenta cuando fui joven, igual de bueno es darme cuenta cuando ya soy viejo, pero el dolor no es el mismo. De viejo me doy cuenta que las caídas que sufrí me impregnaron más dolor que el que podía soportar y que me marcaron más de lo que imaginaba.

Desconectarme de la realidad implica tragarme el bote de pastillas adormecedoras para seguir caminando errante en lo que llamamos vida. Qué perdida de tiempo y de recurso, ya que, crea lo que sea que crea, una oportunidad como la que tenemos hoy, no la tendré después, tal vez tendré una oportunidad diferente de hacer alguna otra cosa, pero como esta vida, no hay dos.

Mencionaba al inicio, que algo me hacía falta. No sé qué es, tal vez me hizo mal la pizza que me comí viendo el documental (bromas, fue un caso hipotético ¿o no?), o tal vez sencillamente no entiendo todavía el misterio que implica mi existencia y la de cada quien. Lo que si sé es que prefiero aprovechar el tiempo en este punto de la historia antes que ver en un abrir y cerrar de ojos después, la historia de la humanidad desde el cielo y enterarme que pude haber añadido muchas más entradas a la vida de las que de verdad añadí. ¿Entradas de qué? Pues cada quien tiene algo que cree que debe añadir a su vida. El arte y la ciencia está en saber qué es lo que debe añadirse. Cuando lo encuentres, debes gritarlo, ya que muchos están buscándolo. Busca, piensa, anhela encontrar esa verdad ya que es mejor morir buscandola que vivir con la mente y cuerpos entumecidos de la intrascendente realidad que hoy por hoy se considera vida.

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